Desde la nada

Nada, antes de mí no hay nada.

No es oscuridad, ni brillo enceguecedor, ni gris uniforme; solo es nada desconocida por no recordada. Un vacío que no produce vahído ni vértigo, que no es descanso ni agobio. Sin temperatura, ya que el mismo concepto no existe ni tiene significado alguno. Silencioso como solo el desconocimiento de la palabra puede serlo. Tan ardiente como congelado, tan espacioso como estrecho.

Nada, antes de mí no había nada.

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